Domingo 16 de Agosto de 2026

Esta fecha quedará grabada en la memoria de todas las personas que han vivido en directo el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026. Ha sido un eclipse especial, ya que el evento se producía entorno a las 20:27 horas, justo al atardecer antes de la puesta de Sol. Generalmente los eclipses de Sol se producen cerca del mediodía, cuando el Sol y la Luna se encuentran en lo alto del cielo, lo que produce un cielo negro y una noche oscura, permitiendo a los observadores ver las estrellas tal como pueden ser vistas durante una oscura noche de verano sin Luna.
Sin embargo, el eclipse total de Sol vivido en 2026 se produjo en Europa al atardecer, un momento extraño y mágico para quienes tuvieron la oportunidad de disfrutarlo. En Europa el eclipse entraba por la Península Ibérica, siendo su totalidad vista desde A Coruña, Lugo, Oviedo, León, Zamora, Valladolid, Palencia, Segovia, Burgos, Soria, Santander, Bilbao, Victoria-Gasteiz, Logroño, Guadalajara, Cuenca, Zaragoza, Terual, Lleida, Tarragona, Valencia, Castelló de la Plana e Islas Baleares, la mayor duración en suelo español se daba en la costa cantábrica de Asturias.
El vídeo bajo estas líneas, producido en su totalidad por la Agencia Espacial Europea ESA, muestra el evento completo, además de extensas explicaciones científicas proporcionadas por miembros de la ESA. La emoción de la parcialidad desde el primer mordisco de la Luna al Sol hasta que la Luna desaparece por completo, contrastaba con la locura vivida por la observación de la totalidad. El editor que escribe esta artículo en Universo Mágico vivió el evento en la playa de Doniños, Valdoviño, Ferrol, A Coruña, acompañado por amigos y familiares, emocionados por el espectáculo.
Un eclipse bajo en el horizonte no es como los demás, este evento fué menos favorable para la observación científica pura de la corona, pero mucho más rico en términos de interacción entre la luz solar y la atmósfera de la Tierra. Un eclipse alto es esencialmente astronómico, uno bajo es astronómico y geofísico a la vez. La Tierra participa activamente en el espectáculo. La luz no llega directa, es transformada por las capas de la atmósfera, humedad, partículas y turbulencias. El Sol no desaparecerá en un cielo negro, sino en un horizonte encendido y anaranjado.
Desde la experiencia humana, esta configuración genera una percepción distinta. El eclipse no se siente como algo lejano en lo alto, sino como un fenómeno que ocurre en el límite del mundo visible. El cerebro lo interpreta como un apagado del paisaje, no solo del cielo. El eclipse del 12 de agosto no fue únicamente un evento orbital entre la Tierra, la Luna y el Sol. Fue un fenómeno atmosférico, óptico y biológico al mismo tiempo, donde la física de la dispersión, la refracción y la percepción humana se combinaron para producir una de las experiencias visuales más complejas que puede ofrecer la astronomía observacional.
Crédito: Agencia Espacial Europea (ESA)



