Domingo 23 de Septiembre de 2018



En esta elegante y psicodélica fotografía vemos una noche de observación del Polo Norte Celeste desde el Observatorio Público Allgäu, en Ottobeuren, Alemania. En la imagen vemos el telescopio Cassegrain reflector de 0,6 metros, instalado en 1996. El brillante rayo láser amarillo, que parece dispersarse por el cielo en esta imagen de larga exposición, es la Unidad de estrella de guiado láser Wendelstein de ESO, que estaba siendo probada in situ en Allgäu. Es una versión reducida de la estrella de guiado láser instalada en el Very Large Telescope en Paranal, Chile. La estrella de guiado láser se utiliza para crear un punto brillante en el cielo, que puede utilizarse como una estrella de referencia artificial, permitiendo a los astrónomos medir el parpadeo o desenfoque de estrellas reales, tal y como lo vemos desde tierra. Las medidas se utilizan para corregir esas deformaciones, permitiendo la obtención de imágenes más precisas en un proceso conocido como óptica adaptativa.
Desde su invención hace más de 400 años, el telescopio astronómico ha evolucionado desde un pequeño dispositivo manual para observaciones visuales hasta convertirse en un instrumento grande y sofisticado, que se controla computacionalmente y cuya producción es completamente digital. A través de este desarrollo han sido especialmente importantes dos parámetros: el poder colector de luz ó el diámetro del espejo del telescopio que permite la detección de objetos más débiles y distantes, y la agudeza de la imagen ó resolución angular que permite ver objetos más pequeños y apenas perceptible. ESO ha desarrollado la técnica de la óptica activa, que ahora utiliza la mayor parte de los telescopios modernos medianos y grandes. Ésta mantiene óptima la calidad de imagen utilizando un tipo de pistones llamados “actuadores” que ajustan activamente la forma del espejo durante las observaciones.
Cuanto más grande es un espejo, mayor es la resolución potencial que puede alcanzar. Sin embargo, aún en los mejores emplazamientos para la astronomía, los telescopios basados en tierra que observan a longitudes de onda visibles no pueden lograr mayor nitidez de imagen que los telescopios de un diámetro de 20 a 40 cm debido a la turbulencia atmosférica. Para un telescopio de 4 metros, la distorsión atmosférica degrada la resolución en más de un orden de magnitud comparado con lo teóricamente posible para un telescopio de ese diámetro, y la intensidad de la luz en el centro de la imagen de la estrella se reduce en un factor de 100 o más. Una de las principales razones para lanzar el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA fue evitar la degradación de la imagen. Sin embargo, los efectos de la atmósfera pueden compensarse en algunos telescopios modernos con la técnica de la óptica adaptativa. El VLT de ESO también ha liderado el camino en óptica adaptativa, que ha revolucionado la astronomía desde la Tierra.
Desde su invención hace más de 400 años, el telescopio astronómico ha evolucionado desde un pequeño dispositivo manual para observaciones visuales hasta convertirse en un instrumento grande y sofisticado, que se controla computacionalmente y cuya producción es completamente digital. A través de este desarrollo han sido especialmente importantes dos parámetros: el poder colector de luz ó el diámetro del espejo del telescopio que permite la detección de objetos más débiles y distantes, y la agudeza de la imagen ó resolución angular que permite ver objetos más pequeños y apenas perceptible. ESO ha desarrollado la técnica de la óptica activa, que ahora utiliza la mayor parte de los telescopios modernos medianos y grandes. Ésta mantiene óptima la calidad de imagen utilizando un tipo de pistones llamados “actuadores” que ajustan activamente la forma del espejo durante las observaciones.
Cuanto más grande es un espejo, mayor es la resolución potencial que puede alcanzar. Sin embargo, aún en los mejores emplazamientos para la astronomía, los telescopios basados en tierra que observan a longitudes de onda visibles no pueden lograr mayor nitidez de imagen que los telescopios de un diámetro de 20 a 40 cm debido a la turbulencia atmosférica. Para un telescopio de 4 metros, la distorsión atmosférica degrada la resolución en más de un orden de magnitud comparado con lo teóricamente posible para un telescopio de ese diámetro, y la intensidad de la luz en el centro de la imagen de la estrella se reduce en un factor de 100 o más. Una de las principales razones para lanzar el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA fue evitar la degradación de la imagen. Sin embargo, los efectos de la atmósfera pueden compensarse en algunos telescopios modernos con la técnica de la óptica adaptativa. El VLT de ESO también ha liderado el camino en óptica adaptativa, que ha revolucionado la astronomía desde la Tierra.
Fotografía Original
Crédito: ESO / M. Kornmesser
Crédito: ESO / M. Kornmesser
Nombre | LAT | LON | Datos |
Observatorio Público Allgäu | 47.928876 | 10.287192 | Maps |